El backup sigue siendo una tecnología con plena vigencia. A pesar de su madurez, y de la irrupción, necesaria, de conceptos tecnológicos con más “glamour”, permanece como la última línea de defensa. Una fortaleza que, sin embargo, no la convierte en una atalaya aislada: para garantizar a las empresas su continuidad del negocio y la recuperación rápida y fiable de sus servicios críticos en caso de ataque, debe “entenderse” con soluciones de prevención, detección y recuperación. Es el único camino para que las empresas exhiban una estrategia de ciberseguridad completa.
Se prevé que el tamaño del mercado global de software de respaldo y recuperación empresarial alcance los 8.960 millones de dólares este año y crezca hasta los 17.960 millones en 2035 con una tasa anual compuesta anual del 7,2% entre 2026 y 2035. La aceleración de los procesos de digitalización de las empresas, el crecimiento exponencial del volumen de información, la necesidad de reforzar la resiliencia frente a los ciberataques y los fallos de sistemas, y la obligatoriedad de cumplir con las normativas son los factores que explican este crecimiento.
Enfoque global
Las copias de seguridad, tradicionalmente observadas como un mecanismo técnico de recuperación, se han transformado en un elemento central de la continuidad del negocio. No se trata solo de almacenar copias, sino de garantizar que la organización pueda seguir operando cuando ocurre un incidente. Ahora bien, el backup por sí solo no es suficiente. No evita el ataque, no bloquea el malware ni impide la exfiltración de información: una protección real exige un enfoque integrado donde la prevención, la detección y la recuperación trabajen juntas.
El crecimiento y la evolución del ransomware han fortalecido el papel del backup como tecnología clave para hacerle frente: en la actualidad ya no se trata de ataques masivos y oportunistas, sino de operaciones mucho más dirigidas, que estudian en profundidad el entorno de la víctima y buscan maximizar el impacto. El desafío, para las empresas, por tanto, no es tener copias, sino poder demostrar que la recuperación es efectiva.
Backup y ciberseguridad
El backup, por tanto, ha evolucionado para convertirse en una tecnología esencial en la estrategia de ciberseguridad y para garantizar la continuidad del negocio. La ciberseguridad previene y mitiga muchos incidentes, pero cuando falla, es imprescindible contar con un plan de respaldo sólido que permita volver a la normalidad con rapidez. Es aquí donde el backup, combinado con una recuperación ante desastres eficiente, cobra su verdadero valor.
¿La inmutabilidad?
La inmutabilidad y la replicación en entornos aislados han marcado un cambio decisivo en la evolución del backup. Hoy es impensable que una copia de seguridad pueda modificarse o eliminarse, algo que hace unos años no se consideraba crítico. Además, la replicación en entornos lógicos y físicos aislados refuerza la protección frente a ataques dirigidos específicamente contra los sistemas de recuperación.
Ahora bien, la inmutabilidad es una condición necesaria, pero no suficiente. Solo cuando se combina con aislamiento, controles de acceso, análisis continuo y pruebas de recuperación, se convierte en una verdadera garantía para la continuidad del negocio.
Su valor se manifiesta cuando se integra en un enfoque más amplio de ciberresilencia: permite aislar las copias frente a ataques directos, facilita el cumplimiento normativo y se complementa con capacidades de análisis de anomalías que ayuden a identificar copias potencialmente contaminadas. Sin embargo, no protege frente a ataques que alteran los datos antes del backup, ni frente a amenazas internas si no existe una correcta segregación de identidades y claves.
Por tanto, siendo un pilar, esencial, en la protección de las empresas, el backup debe formar parte, para una mayor efectividad, de una estrategia global. Es el único camino para garantizar la ciberresiliencia.






